
DANIELA DE LAS MUÑECAS: Con esta planta podremos duplicar nuestra PRODUCCIÓN DE BIOETANOL
Producir alcohol de sorgo es una necesidad para quienes trabajamos en el este de Santa Cruz, destaca la ejecutiva.
EDICIÓN 159 | 2026
Abner Flores
1Qué representa para Granosol la puesta en marcha de esta nueva planta industrial y cómo transformará su capacidad de producción de biocombustibles en Bolivia?
Para nosotros es una doble satisfacción. Primero, porque logramos concluir y encender el 1 de noviembre nuestra tercera planta industrial, dedicada a producir bioetanol a partir de la molienda y transformación del grano de sorgo, en un periodo muy complicado para la economía boliviana. Segundo, porque es una planta moderna e innovadora, fiel al estilo de Granosol de innovar en cada uno de sus crecimientos industriales. Con esta planta podremos duplicar nuestra producción de bioetanol, y no solo esperamos una alta productividad, sino también poner en el mercado un bioetanol de alta calidad.
2Cuál fue el proceso de inversión y desarrollo de este proyecto durante los últimos dos años, y cuáles fueron los principales desafíos que enfrentó la empresa?
La puesta en marcha de una planta industrial responde a una planificación integral de todos los actores de la compañía. Participaron los accionistas, que tomaron la firme decisión de seguir invirtiendo en Bolivia, el plantel directivo, el personal, las empresas de apoyo y las entidades financiadoras. En estos dos años el proceso fue aún más difícil. Cualquier provisión del exterior se volvió compleja por la falta de dólares y el alto valor del dólar de importación. A eso se sumaron los problemas internacionales, que redujeron la oferta de equipos y de ciertos materiales y alargaron los tiempos de entrega. En el plano nacional, la situación económica y política frenó y desmotivó muchos procesos industriales. Haber superado esas barreras es lo que hace este logro doble para nosotros.

“Desde hace cinco años Granosol proyecta un horizonte de 30 años en el que el país enfrentará escasez de combustibles.”
3Qué ventajas tiene producir etanol a partir de sorgo en lugar de caña de azúcar, y qué oportunidades abre esta alternativa para el sector agrícola del este de Santa Cruz?
Producir alcohol de sorgo es una necesidad para quienes trabajamos en el este de Santa Cruz. Esta zona tiene menos lluvia que el norte del departamento, por lo que no se puede sembrar caña de azúcar, y sin caña sería imposible obtener etanol. Desde hace muchos años la zona siembra soya en verano y sorgo en invierno. El sorgo comenzó como un cultivo de rotación, pero con la participación de Granosol se convirtió en materia prima para producir alcohol y luego etanol. Responde a una realidad regional: cerca de nuestra planta hay alrededor de un millón de hectáreas de sorgo, lo que nos da una oferta de grano completa, permanente y sostenible. Para el agricultor, esto significa darle mayor valor a un cultivo que antes era solo de rotación.
4Cómo contribuirá la ampliación de la planta al abastecimiento de combustibles en el mercado interno y al desarrollo de la industria energética nacional?
Como sabe toda la población, Bolivia atraviesa un momento complejo en el abastecimiento de combustibles. Hoy es la gasolina, y más adelante puede ser el gas o incluso la energía eléctrica. El problema se resume en dos variables. Primero, Bolivia tiene una demanda de combustibles cada vez mayor. Segundo, la oferta de combustibles fósiles ha bajado, porque no tenemos suficiente petróleo ni refinerías que trabajen adecuadamente. Esa brecha entre poca oferta y alta demanda originó la crisis, y los altos precios internacionales del petróleo y sus derivados la empujan aún más. Para un país mediterráneo y muy dependiente de importaciones, es un desafío complejo. Por eso creemos que empresas como Granosol debemos orientar nuestra producción a cerrar esa brecha con biocombustibles, como alternativa al combustible fósil. Al duplicar nuestra producción de bioetanol, seremos un actor más entre los proveedores de etanol de YPFB y aportaremos nuestro granito de arena para que la matriz energética sea cada vez más favorable a la producción nacional.
Es Ingeniera Financiera de la UPSA y cuenta con un MBA Internacional de EADA Business School, Barcelona, con especialización en Finanzas Corporativas y Capital Privado. Tiene 10 años de experiencia en banca y agroindustria, incluyendo seis años de trayectoria en Sociedad Granelera GRANOSOL S.A., empresa del Grupo DLM, donde actualmente se desempeña como Gerente Financiera. Desde su rol en GRANOSOL, acompaña el crecimiento y la expansión de la empresa, vinculando la planificación financiera con el desarrollo de la bioenergía y la generación de valor agregado en el sector agroindustrial boliviano.
5Qué impacto económico esperan generar en los productores de sorgo, y cómo funcionarán las alianzas con los agricultores para garantizar el suministro de materia prima?
La entrada de Granosol al mercado del sorgo permitió formalizarlo. Hoy las ventas están totalmente organizadas bajo la normativa boliviana, con contratos y su respectiva facturación. Eso también ha llevado al productor a formalizar sus procesos comerciales. Nuestra intención es fortalecer el vínculo que hemos construido con más de 400 agricultores del este de Santa Cruz y ampliar esa base. Buscamos un objetivo común, que es el de producir un sorgo de alta calidad que nos permita obtener mayores volúmenes de etanol, y etanol de calidad. Mantenemos una retroalimentación permanente con los productores, que cada año enfrentan el reto de mejorar no solo su productividad, sino también los componentes clave del grano que permiten obtener más alcohol. Esa interacción entre productores e industria es fundamental.
6Qué perspectivas tiene Granosol con la futura comercialización de gasolina E85 y qué condiciones deben cumplirse para introducir este combustible en el mercado boliviano?
Como empresa productora de etanol, hemos visto cómo estos combustibles se desarrollan en otros países. Allí benefician a los agricultores y mejoran el bolsillo de los consumidores. Brasil, Argentina, Colombia, Estados Unidos y Canadá tienen gasolinas con alto contenido de etanol, y destacamos en particular el E85 para vehículos flex. Para introducirlo en Bolivia necesitamos un parque de vehículos flex, ya sea convirtiendo los autos actuales con la tecnología adecuada o con vehículos fabricados como flex desde origen. También necesitamos un marco normativo que permita su comercialización. Nuestra visión es ofrecer un combustible nacional, ecológico y sustentable, que además sea más barato y mejor para la economía del consumidor.
7Qué desafíos técnicos, comerciales y regulatorios enfrenta Bolivia para ampliar el uso de etanol en las gasolinas, y qué papel debería desempeñar el Estado para impulsar este sector?
La participación del etanol en los combustibles todavía tiene muchos escenarios de discusión. Como industria, creemos que debe ser un mercado abierto, de libre decisión, donde el consumidor final elija qué combustible usar. No deberíamos partir de un plan general para todos los combustibles en Bolivia. Debemos ofertar combustibles de calidad, con competitividad en servicios y en condiciones, y así darle al consumidor un abanico más amplio de opciones. Hoy la norma boliviana establece que el distribuidor de combustibles sea la estatal YPFB. Creemos que eso debe evolucionar hacia un mercado con varios actores y distintas ofertas de combustibles. Todos tendrían que estar evaluados y autorizados por la autoridad competente, que en Bolivia es la ANH. Una vez vigentes esas autorizaciones, cada empresa podría vender sus propias ofertas, siempre en el marco de una competencia sana y libre. El papel del Estado es justamente abrir y regular ese mercado.
8A mediano y largo plazo, ¿cuáles son los planes de expansión de Granosol y qué resultados espera alcanzar en producción, generación de empleo y desarrollo de la cadena agroindustrial boliviana?
Desde hace cinco años Granosol proyecta un horizonte de 30 años en el que el país enfrentará escasez de combustibles. Lamentablemente Bolivia dejó de ser productor de combustibles fósiles y hoy es importador, con importaciones que crecen año tras año. Esperamos que para 2040 Bolivia esté importando más de 5.000 millones de litros de gasolina. Eso significará una enorme fuga de divisas y un problema muy grande para la economía y la autonomía del país. Por eso, la posición de las industrias nacionales debe ser aumentar la oferta de combustibles verdes y sostenibles, como el bioetanol. Así participamos en el mercado y le damos más opciones al consumidor final. Con la tercera planta duplicamos nuestra producción. Hacia el próximo quinquenio queremos consolidarnos como proveedor de etanol y seguir ampliando nuestra red de más de 400 agricultores.

La participación del etanol en la matriz energética boliviana representa una oportunidad estratégica para el país.”




