
CARLOS GARIBALDI: “América Latina cuenta con UN ENORME POTENCIAL GEOLÓGICO”
El ejecutivo de ARPEL asegura que la región cuenta con recursos suficientes para exportar gas a paises donde este combustible representa cerca del 45% de su matriz energética primaria...
EDICIÓN 155 | 2026
Vesna Marinkovic Ú.
1Qué significa para América Latina ser una alternativa energética para la demanda global? ¿Qué seamos solamente proveedores de recursos naturales, principalmente hidrocarburos? ¿Limitarnos a implementar infraestructura de transporte?
Es una pregunta compleja. Actualmente, América Latina y el Caribe producen menos del 10% del petróleo mundial y menos del 5% del gas natural. Sin embargo, la región posee una dotación de recursos muy superior a su participación actual en la producción global.
Un dato ilustrativo es que entre 2020 y 2024 se descubrió en América Latina alrededor del 38% de los nuevos recursos de hidrocarburos identificados a nivel mundial. Esto refleja el enorme potencial geológico de la región. Además, América Latina cuenta con varias ventajas estratégicas: se encuentra fuera de las principales zonas de conflicto geopolítico, ofrece en términos generales marcos contractuales y fiscales razonables, mantiene una apertura relativamente favorable al capital privado internacional y no enfrenta grandes cuellos de botella para el transporte energético, como ocurre en otras regiones con puntos críticos de tránsito marítimo.
En otras palabras, los factores relacionados con los recursos del subsuelo están presentes; la seguridad geopolítica también; y las restricciones logísticas son relativamente limitadas. Entonces, ¿qué falta? Principalmente, fortalecer la competitividad en la superficie. Es decir, mejorar aquellos factores vinculados al entorno institucional, regulatorio y económico que influyen en las decisiones de inversión.
Las empresas energéticas, al igual que las compañías mineras y de energías renovables, realizan inversiones con horizontes de 20 o 30 años. Por ello, no pueden basar sus decisiones únicamente en la situación favorable que pueda ofrecer un gobierno en particular. Lo que evalúan es la perspectiva de largo plazo del país. En ese análisis cobran especial relevancia aspectos como la fortaleza institucional, la seguridad jurídica, la previsibilidad regulatoria y la transparencia.
Algunos países cuentan con una trayectoria sólida en estos aspectos, lo que facilita proyectar confianza hacia el futuro. Es el caso de Brasil, Uruguay y Chile, donde existe una percepción de estabilidad institucional que trasciende los cambios de gobierno. Otros países han enfrentado mayores desafíos. Argentina, por ejemplo, arrastra antecedentes que han generado incertidumbre entre los inversionistas, relacionados con episodios de incumplimientos financieros y cambios en las condiciones para las empresas. Sin embargo, en los últimos años ha realizado esfuerzos importantes para ofrecer garantías y generar señales de confianza al mercado, particularmente en el desarrollo de Vaca Muerta.
Un aspecto fundamental es la diferencia entre políticas de gobierno y políticas de Estado. Las primeras suelen variar con los ciclos electorales y los cambios de administración. En un contexto de creciente polarización política, donde algunos países alternan entre posiciones ideológicas muy distintas, esta volatilidad puede transmitir una imagen de falta de continuidad institucional, algo que generalmente desalienta las inversiones de largo plazo.
Por el contrario, los inversionistas valoran aquellos países donde existe una visión estratégica compartida sobre sectores clave, independientemente de quién ocupe el gobierno. Brasil, Uruguay y Chile son ejemplos de países donde existe una política de Estado implícita en materia energética. Argentina también ha logrado construir, al menos en torno a Vaca Muerta, un consenso relativamente amplio entre las principales fuerzas políticas. En este caso, más allá de las diferencias partidarias, existe un acuerdo general sobre la importancia estratégica del desarrollo de esos recursos para el futuro económico del país.
2Una oportunidad?
Creo que estamos ante una gran oportunidad histórica, no solo para seguir mejorando nuestra matriz energética y nuestra matriz eléctrica, sino también para consolidar una de las matrices más limpias del planeta. De hecho, nuestras matrices energéticas son significativamente más limpias que las de Europa, Asia y América del Norte.
Además, podemos avanzar aún más mediante una mayor penetración del gas natural, que constituye tanto una herramienta de descarbonización como una fuente de inversión. En definitiva, se trata de llevar gas a más mercados. Contamos con recursos suficientes para exportar gas a regiones donde este combustible representa cerca del 45% de su matriz energética primaria, mientras que nosotros producimos menos del 5% de las emisiones asociadas.
Por lo tanto, no deberíamos cuestionar la viabilidad general de exportar gas. Lo que necesitamos es alinear los distintos factores involucrados, generar consensos, dialogar y resolver los desafíos pendientes, incluidos aquellos relacionados con las tarifas y los acuerdos comerciales con países como Brasil.
Tenemos el potencial de convertirnos en actores relevantes dentro del escenario energético global. Sin embargo, no debemos compararnos con Medio Oriente. Podemos avanzar posiciones y pasar de ocupar un lugar secundario a uno más destacado, pero no llegaremos a dominar el mercado mundial. Medio Oriente seguirá manteniendo una posición privilegiada gracias a sus abundantes reservas de bajo costo y alta calidad, aunque también enfrenta desafíos propios.

“América Latina debe mejorar aquellos factores vinculados al entorno institucional, regulatorio y económico que influyen en las decisiones de inversión.”
3Ni siquiera si se produce una nueva apertura del sector en Venezuela?
Carlos Garibaldi es el secretario ejecutivo de ARPEL, la Asociación de Empresas de Petróleo, Gas y Energía Renovable de Latinoamérica y el Caribe, fundada en 1965 y con sede en Montevideo, Uruguay. Con más de 45 años de experiencia en la industria del petróleo y del gas, Garibaldi se ha especializado en estrategia corporativa, planeación y valorización de portafolios de producción y de exploración, desarrollo de negocios, transacciones de activos y corporativas, diseño de términos contractuales y fiscales y de rondas licitatorias, reorganizaciones corporativas y negociaciones internacionales.
El caso de Venezuela es particular porque enfrenta una situación de gobernanza híbrida. Sin embargo, recientemente se han realizado modificaciones a la Ley de Hidrocarburos que resultan muy favorables e interesantes para la industria. Aunque representan un avance importante, todavía queda mucho trabajo por hacer, especialmente en materia de estabilidad institucional y seguridad jurídica, elementos fundamentales para generar confianza entre los inversionistas.
Actualmente, varias empresas están analizando oportunidades en el país. En general, se trata de compañías más emprendedoras o ágiles, dispuestas a aprovechar la ventaja de ser las primeras en ingresar al mercado y posicionarse antes que sus competidores. Sin embargo, las grandes empresas del sector suelen actuar con mayor cautela y esperan señales más claras antes de comprometer inversiones significativas. Algunas, como Exxon, han optado por una estrategia gradual: mantenerse presentes, estudiar las oportunidades y evaluar la evolución del entorno antes de avanzar.
Aun así, persisten aspectos clave que requieren mayor definición. Entre ellos, la determinación de los mecanismos de arbitraje internacional y la reducción de la discrecionalidad gubernamental en la modificación de términos contractuales y fiscales. Es razonable que existan ajustes vinculados a la evolución de variables como el precio del petróleo o las condiciones del mercado, pero estos cambios deben estar respaldados por reglas claras, predecibles y transparentes.
La industria ya cuenta con fórmulas y mecanismos ampliamente utilizados para gestionar este tipo de ajustes, garantizando un equilibrio económico tanto para los Estados como para las empresas. La adopción de estos instrumentos contribuiría a brindar mayor certidumbre, facilitar la planificación de inversiones y fortalecer la confianza necesaria para impulsar el desarrollo del sector.
4Por el momento y en un contexto de incertidumbre global, el petróleo sigue reinando…
A nivel global vivimos en un contexto de incertidumbre y de transiciones energéticas que avanzan más lentamente de lo que muchas veces se proyecta. En este escenario, efectivamente el petróleo no ha dejado de ocupar un lugar central y, más allá del crecimiento de las energías renovables y de la expansión de los vehículos eléctricos, seguirá siendo una fuente fundamental de energía durante las próximas décadas.
Actualmente, los combustibles fósiles continúan representando más del 80 % de la matriz energética mundial, y la demanda de energía sigue creciendo. Esto se debe, en gran medida, al aumento de la población global. Si bien el ritmo de crecimiento demográfico se está desacelerando, especialmente en los países más desarrollados, regiones como África mantienen una dinámica completamente diferente. Mientras que la edad media en Europa ronda los 45 años, en África es significativamente menor, lo que anticipa un fuerte crecimiento poblacional y económico en las próximas décadas.
Ese proceso de desarrollo requerirá grandes cantidades de energía. A medida que aumenta la población y mejora el ingreso per cápita, también se incrementa el consumo energético. Ambos factores se potencian mutuamente: más personas y mayores niveles de bienestar implican una demanda creciente de energía. De hecho, durante los últimos cien años la población mundial se multiplicó por cuatro, mientras que la demanda energética aumentó aproximadamente diez veces.
Por esta razón, resulta difícil imaginar una transición inmediata que prescinda de los combustibles fósiles. El petróleo y el gas natural seguirán desempeñando un papel clave en el suministro energético mundial. Aunque las energías renovables son indispensables para avanzar hacia una economía baja en carbono, todavía enfrentan desafíos relacionados con su intermitencia. La generación hidroeléctrica depende de la disponibilidad de agua; la energía solar requiere radiación solar; y la eólica, condiciones adecuadas de viento.
El principal desafío continúa siendo el almacenamiento de energía. Si bien la tecnología de baterías ha avanzado considerablemente, aún no ha alcanzado la escala ni los costos necesarios para garantizar un suministro confiable y continuo en todas las circunstancias. Cuando no hay sol, viento o lluvias suficientes, los combustibles fósiles siguen siendo la fuente que asegura la estabilidad del sistema energético.
Sin embargo, esto no significa que la industria deba permanecer estática. El desafío consiste en producir energía de manera cada vez más eficiente y con menores emisiones. Para ello, las compañías están impulsando procesos de descarbonización de sus operaciones mediante la electrificación de instalaciones, la eliminación de venteos y quemas innecesarias, la reducción de emisiones fugitivas de metano y la incorporación de tecnologías digitales que permiten optimizar la eficiencia operativa.
En definitiva, la transición energética no implica sustituir de forma inmediata unas fuentes por otras, sino avanzar hacia un sistema más limpio, eficiente y sostenible, en el que los combustibles fósiles continúen desempeñando un papel relevante mientras las nuevas tecnologías alcanzan la madurez necesaria para asumir una mayor participación en la matriz energética global..
5Cómo observa la tendencia de reactivar campos maduros en contextos como el boliviano, donde varios yacimientos se encuentran de pletados? ¿Considera que aún existen posibilidades de inversión para su desarrollo?
Sí, existen oportunidades. Aunque gran parte de la atención de la industria está deslumbrada con los shale y en los proyectos de aguas profundas, la producción convencional sigue siendo la base del sector energético mundial. En ese contexto, los campos maduros continúan ofreciendo posibilidades de inversión y desarrollo.
Bolivia, particularmente aún conserva potencial, especialmente en gas natural, y cuenta con una ventaja estratégica importante: su infraestructura de transporte y procesamiento ya instalada. Sin embargo, para atraer nuevas inversiones es necesario generar mayor estabilidad y resolver aspectos que afectan la competitividad, como las tarifas de transporte. El objetivo debe ser aprovechar la infraestructura existente para ofrecer costos competitivos frente a otras alternativas energéticas.
6En términos de financiamiento para el desarrollo de campos maduros, a quién deberían acudir los operadores?
Este tipo de proyectos generalmente no atrae a grandes bancos de inversión, sino a empresas operadoras independientes o especializadas en activos maduros. Estas compañías suelen encontrar valor en campos que para las grandes empresas resultan demasiado pequeños o marginales. La clave está en identificar a los inversionistas adecuados y ofrecerles estabilidad, reglas claras y condiciones atractivas. Experiencias de países como Paraguay y Uruguay muestran que, incluso sin una gran tradición hidrocarburífera, es posible captar inversiones cuando existe seguridad institucional y una estrategia clara para acercarse a los actores correctos del mercado.

"…la producción convencional sigue siendo la base del sector energético mundial.”




