ARPEL 2026: “Debemos reforzar EL ORGULLO DE PERTENECER A LA INDUSTRIA HIDROCARBURÍFERA”
Carlos Garibaldi, concluyó la conferencia ARPEL 2026 remarcando que urge reforzar el orgullo de pertenecer a la industria hidrocarburífera y que la región latinoamericana presenta una “prospectividad desproporcionada” en la producción actual de hidrocarburos, con la ventaja de estar alejada de zonas de conflicto bélico…
EDICIÓN 155 | 2026
ENERGÍABolivia/ARPEL
Carlos Garibaldi, secretario ejecutivo de ARPEL, concluyó el evento señalando que la industria hidrocarburífera ha demostrado durante más de un siglo su capacidad para desarrollarse en entornos marcados por la incertidumbre, remarcando que factores como los conflictos geopolíticos, los cambios políticos internos, los desequilibrios en tre oferta y demanda, y las crecientes presiones socioambientales han configurado históricamente un escenario de alta volatilidad para el sector.
Sin embargo, destacó que el contexto actual presenta niveles de incertidumbre aún mayores, al punto de que las empresas parecen estar obligadas a operar en un entorno cercano al caos permanente. Frente a esta realidad, dijo, surge la necesidad de replantear estrategias sin perder de vista los objetivos de largo plazo.
Sostuvo que uno de los principales consensos es que el mundo no está atravesando una transición energética basada en el reemplazo inmediato de los combustibles fósiles, sino una evolución del sistema energético. En este proceso, acotó que las energías renovables están complementando a los hidrocarburos para responder a una demanda global de energía que continúa en aumento.
Advirtió que no es posible forzar un cambio de paradigma con reduccionismos que ignoren la complejidad de la relación entre energía, economía y clima y sus condiciones de contorno. Desde esta perspectiva, afirmó que la discusión ya no debería centrarse en si es necesario dejar de explorar y desarrollar recursos hidrocarburíferos, sino en si se está explorando lo suficiente para garantizar la seguridad energética futura.
LA IMPORTANCIA DEL GAS NATURAL
En este contexto, aseguró que el gas natural adquiere un papel estratégico. Lejos de ser considerado únicamente un combustible de transición, es visto cada vez más como un vector clave para la descarbonización y la integración energética regional. “El gas natural no es ya un puente transitorio sino un vector de la descarbonización e integración regional”, remarcó Garibaldi.
Subrayó que un cambio en el ritmo de las transformaciones no debe confundirse con un cambio de rumbo. Aseguró que el cambio climático continúa avanzando independientemente de los ciclos electorales o de las corrientes ideológicas, por lo que resulta imprescindible gestionar adecuadamente tanto los riesgos físicos sobre las instalaciones como los riesgos de transición asociados a las nuevas regulaciones y exigencias ambientales.
Afirmó que la descarbonización de operaciones, procesos e infraestructura sigue siendo una prioridad para el sector, con especial énfasis en la reducción de emisiones de metano y que para alcanzar estos objetivos, la transformación digital aparece como una herramienta indispensable para mejorar la seguridad, la eficiencia y la productividad, sin descuidar la creciente importancia de la ciberseguridad.
SENTIDO DE PERTENENCIA Y OPORTUNIDAD
Otro de los desafíos identificados por Garibaldi en sus conclusiones fue el de “reforzar el orgullo de pertenecer a esta industria de industrias, para continuar atrayendo, educando y reteniendo a nuevas generaciones de profesionales, técnicos y administradores”, fortaleciendo el sentido de pertenencia.
En el caso de América Latina, aseguró que se abre una ventana de oportunidad particularmente favorable para el crecimiento del sector, subrayando que la región no solo está demostrando un potencial exploratorio significativamente superior a sus niveles actuales de producción de hidrocarburos; una “prospectividad desproporcionada”, sino que además varios países buscan atraer inversiones privadas e internacionales para impulsar nuevos desarrollos.
A ello se suma, dijo, una ventaja geopolítica relevante: América Latina se encuentra alejada de los principales focos de conflicto bélico mundial y carece de puntos de estrangulamiento estratégico que puedan comprometer el normal desarrollo de la actividad hidrocarburífera. Estas condiciones posicionan a la región, en criterio de Garibaldi, como un destino atractivo para las inversiones y permiten vislumbrar un futuro prometedor para la industria.
Sin embargo, destacó que el potencial de la región no dependerá únicamente de la disponibilidad de recursos ni de la competitividad de sus condiciones geológicas. También será determinante, la capacidad de los gobiernos para generar un entorno atractivo y confiable para las inversiones de largo plazo.
“Nuestros gobiernos deben gestionar la percepción de estabilidad política y económica, de estabilidad institucional más allá de ciclos electorales o de vaivenes ideológicos, estabilidad o previsibilidad regulatoria, mayor agilidad de los permisos ambientales, seguridad jurídica y transparencia”, remarcó acotando que “hoy, más nunca, necesitamos políticas e Estado y no sólo de gobierno. Tenemos que combinar visión estratégica con cooperación público-privada, pragmatismo y agilidad táctica”, concluyó categórico.
En ese sentido, estableció que ofrecer términos contractuales y fiscales competitivos es una condición necesaria, pero insuficiente. En su criterio los países deberán trabajar en fortalecer la percepción de estabilidad política y económica, garantizar la continuidad institucional más allá de los cambios de gobierno y reducir la incertidumbre asociada a los ciclos electorales o a los cambios de orientación ideológica.
El mensaje final fue claro: la región cuenta con una oportunidad histórica para consolidar su papel como actor relevante en el mapa hidrocarburífero global. Sin embargo, materializar ese potencial requerirá trabajo coordinado, compromiso y visión compartida entre gobiernos, empresas y sociedad. De no actuar con decisión, existe el riesgo de desaprovechar una coyuntura que difícilmente vuelva a repetirse en las mismas condiciones.
La octava edición de la conferencia de la Asociación de Empresas de Petróleo, Gas y Energía Renovable de América Latina y el Caribe (ARPEL), se realizó del 1 al 4 de junio en el hotel Hilton de Buenos Aires, Argentina, bajo el lema “JUNTOS SOMOS ENERGÍA. Promoviendo la competitividad de la industria del petróleo y gas, la seguridad energética y el crecimiento económico en América Latina y el Caribe”.
El evento congregó a los principales líderes empresariales, expertos internacionales, profesionales del sector petróleo y gas, representantes de instituciones regionales e internacionales y autoridades gubernamentales en un espacio de análisis y networking del más alto nivel.

…la región cuenta con una oportunidad histórica para consolidar su papel como actor relevante en el mapa hidrocarburífero global.”




