Cainco Chuquisaca propone revisar el precio subvencionado como una salida a la escasez y los desvíos. El planteamiento surge mientras operativos detectan carguíos reiterados en Sucre y en otras regiones se aplican controles para frenar la comercialización irregular.
Las largas filas para conseguir gasolina abrieron un nuevo debate sobre la subvención. Cainco Chuquisaca planteó evaluar que el carburante se comercialice a valores internacionales, bajo el argumento de que la diferencia de precios está generando incentivos para la especulación, la reventa y el contrabando.
La propuesta empresarial surge en momentos en que el abastecimiento continúa irregular en varias regiones y las autoridades intensifican los controles sobre vehículos que realizan carguíos frecuentes.
Cainco Chuquisaca tomó como referencia lo ocurrido con el diésel. Según la institución, después de eliminarse la subvención a ese carburante las extensas filas desaparecieron, lo que, a su criterio, mostraría que una parte de la demanda anterior estaba vinculada a otros usos y no exclusivamente al consumo regular.
“Ni en las peores épocas donde estuvimos sin gasolina había las colas tan extensas como las que tenemos en este momento”, señaló Omar Orellana, gerente de la entidad empresarial.
La institución sostuvo que el problema también está golpeando a la actividad económica. Empresas que utilizan vehículos a gasolina para distribuir productos deben permanecer varias horas en las estaciones de servicio.
“Son horas de trabajo que se pierden. La industria no solo funciona con camionetas o camiones a diésel, sino también a gasolina”, señaló.
Bajo ese argumento, el empresariado considera que reducir la brecha entre el precio interno y el internacional podría disminuir los incentivos económicos para sacar el carburante del circuito formal.
No obstante, el planteamiento empresarial no equivale a una decisión del Gobierno de eliminar la subvención a la gasolina, que mantiene un precio de Bs 6,96 por litro.
Carguíos sospechosos alimentan el debate
La propuesta coincide con los resultados preliminares de controles realizados en Sucre. Este domingo, un operativo en estaciones de servicio detectó alrededor de 20 vehículos con carguíos considerados sospechosos.
La presidenta de la Brigada Parlamentaria de Chuquisaca, Lenny Calderón, señaló que varios de los motorizados observados funcionan con GNV, pero registraban compras frecuentes de gasolina. Los vehículos fueron retirados de las filas y sus placas bloqueadas en el sistema.
Los controles buscan determinar si detrás del incremento de la demanda existen prácticas de acopio o reventa.
YPFB anunció paralelamente que aumentó los despachos de gasolina y diésel y que, junto con la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), bloqueará las placas que registren cargas reiteradas.
Reventa, bajo sospecha
En Santa Cruz también surgieron denuncias de que una parte de la gasolina estaría siendo desviada hacia mercados informales. El vicepresidente del Comité Cívico, Agustín Zambrana, denunció que entre el 30% y 40% y señala que el litro adquirido oficialmente a Bs 6,96 llega a revenderse entre Bs 10 y Bs 50.
Ese porcentaje no está respaldado hasta ahora por información oficial, por lo que no puede establecerse que cuatro de cada diez litros distribuidos en el país terminen efectivamente en el contrabando o la reventa.
En Riberalta, Beni, las federaciones de mototaxis también comenzaron a controlar a sus afiliados. Los dirigentes acordaron realizar los carguíos día por medio y advirtieron que no respaldarán a quienes sean encontrados revendiendo gasolina.
Fuente: el deber



