El acuerdo alcanzado la noche del martes entre YPFB y la Cámara Boliviana de Transporte de Derivados del Petróleo busca reactivar de inmediato el traslado de diésel y gasolina a escala nacional. Más que un entendimiento operativo, el pacto revela una nueva tensión de la política energética boliviana: con el cambio en el precio del diésel y el incremento de los costos de operación, el transporte de carburantes se convirtió en una pieza decisiva para sostener el abastecimiento.

Abner Flores/ENERGÍABolivia, 30 de septiembre de 2026.- La conferencia de prensa realizada la noche del martes en el edificio VPNO de YPFB dejó una señal relevante sobre el momento que atraviesa el mercado de combustibles en Bolivia: tener los volúmenes de diésel y gasolina no garantiza, por sí solo, que el producto llegue a las estaciones de servicio. El vicepresidente Nacional de Operaciones de YPFB, Víctor Hugo Blacud, explicó que la estatal había logrado asegurar los volúmenes necesarios y que el punto pendiente era concretar el acuerdo con el sector cisternero para activar su traslado. Según explicó, el entendimiento permitirá coordinar con la ANH, Logística y Comercialización las facilidades necesarias para que las unidades comiencen a operar de inmediato. El dato es importante porque desplaza el foco de la crisis: el cuello de botella no está únicamente en la disponibilidad del carburante, sino también en la logística que sostiene toda la cadena de distribución.

El segundo componente del acuerdo es quizás el más importante para el futuro del sistema: el costo del transporte de combustibles entró formalmente en revisión técnica. El gerente general de YPFB Refinación, Jorge Paniagua, señaló que una de las coincidencias con los transportistas fue la necesidad de actualizar su estructura de costos y anunció esfuerzos para contratar una empresa especializada que realice ese estudio. La discusión tiene como antecedente el incremento de los costos operativos provocado por el nuevo escenario del diésel; de hecho, días atrás Gobierno, YPFB y cisterneros ya habían acordado una compensación transitoria mientras se realizaba un estudio para determinar las nuevas tarifas. Esto significa que el acuerdo de anoche no necesariamente cierra el debate económico: lo traslada a una etapa técnica en la que deberá determinarse cuánto cuesta realmente transportar los carburantes en las distintas rutas del país.

La urgencia se entiende mejor al observar que el transporte por cisternas conecta las refinerías y puntos de despacho con regiones que tienen condiciones logísticas muy diferentes. Paniagua mencionó específicamente los recorridos hacia Potosí, Sucre, Cobija y otras zonas alejadas del eje central, donde las dificultades de distribución pueden multiplicarse. En este escenario, el compromiso de los cisterneros de movilizar sus unidades en las próximas horas funciona como una medida para evitar que una dificultad contractual o de costos termine convirtiéndose en un problema de abastecimiento. YPFB informó que el acuerdo alcanzado tras unas 12 horas de negociación permitirá reanudar el transporte nacional y que se trabajará en el estudio técnico de costos.

Pero el verdadero desafío comienza después de la firma. El acuerdo resuelve el eslabón inmediato del transporte, no la vulnerabilidad estructural del sistema de combustibles. Bolivia continúa enfrentando una cadena condicionada por las importaciones, los costos internacionales, la disponibilidad de divisas y ahora también por el costo real de trasladar los carburantes dentro del territorio. En ese sentido, la afirmación de Paniagua de que el entendimiento constituye un “punto inicial” para encontrar una solución de fondo adquiere particular relevancia. La controversia que queda abierta es si este nuevo esquema permitirá construir una logística sostenible sin volver a trasladar los costos al Estado mediante nuevas compensaciones y, al mismo tiempo, garantizar que el combustible disponible en origen termine efectivamente llegando a productores, transportistas, mineros, industrias y consumidores en todo el país.




Fuente: Abner Flores/ENERGÍABolivia




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