La muestra, que en 2025 recibió medio millón de visitantes y generó intenciones de negocios por más de Bs 1.600 millones, prepara una nueva edición marcada por la innovación y la conexión empresarial


La Feria Internacional de Santa Cruz  (Expocruz) llega a su versión internacional número 50. El evento nació en 1962 como una pequeña muestra ganadera y académica y, seis décadas después, se convirtió en una plataforma de negocios que reúne a empresas, productores, emprendedores y delegaciones de cuatro continentes. La edición 2026 contará con la participación de más 30 delegaciones internacionales.

Hay aniversarios que sirven para mirar hacia atrás y otros que permiten medir cuánto ha cambiado una institución. Expocruz llega este año a su versión internacional número 50 con ambas posibilidades: recordar sus modestos orígenes y, al mismo tiempo, mostrar el peso que ha adquirido como una de las principales vitrinas empresariales de Bolivia.

La muestra comenzó como una feria ganadera desarrollada en predios vinculados a la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno. El objetivo inicial estaba lejos de la dimensión comercial que tiene actualmente: era una actividad vinculada a la formación agropecuaria y a la presentación de trabajos de estudiantes. Con el paso de los años se incorporaron el comercio, la industria y la artesanía, hasta convertirla en una exposición multisectorial.

Raúl Strauss, gerente general de Fexpocruz, en el programa Influyentes, de EL DEBER, recuerda que aquella primera etapa tuvo poco que ver con la infraestructura y el movimiento empresarial que actualmente caracterizan al predio de la avenida Roca y Coronado.

“Desde ese escenario al actual, estructura propia y muy amplia, bueno, es tiempo transcurrido y hay mucho esfuerzo volcado detrás de esta gran muestra internacional”, señaló Strauss al referirse a la evolución de la feria.

Medio siglo de internacionalización

El aniversario tiene una particularidad. Expocruz tiene más de seis décadas de historia, pero no todas sus versiones fueron internacionales. Durante sus primeras etapas se alternaban muestras nacionales e internacionales. Según Strauss, fue a partir de la década de 1990 cuando el directorio decidió que la feria tuviera carácter internacional todos los años.

De ahí que la edición 2026 marque un hito: será la 50ª versión internacional dentro de una trayectoria institucional que comenzó hace 64 años.

La dimensión internacional es hoy uno de los principales atributos de la feria. Para esta versión están confirmadas más de 30 delegaciones oficiales procedentes de cuatro continentes. En la lista mencionada por Strauss figuran Alemania, Argentina, Argelia, Armenia, Brasil, Chile, China, Colombia, Corea del Sur, Estados Unidos, Egipto, El Salvador, España, Francia, Honduras, India, Irak, Italia, Jordania, Líbano, México, Paraguay, Perú, Reino Unido, República Dominicana, Suecia y la Unión Europea, además de UNICEF.

La presencia extranjera no es solamente protocolar. La apuesta está en generar contactos entre empresas, productores y potenciales compradores o socios comerciales.

Reunimos al mundo y damos la oportunidad para que los visitantes sin necesidad de pasaje ni pasaporte puedan tener también este cruce internacional en los 10 días de feria”, explicó Strauss.

La propia Fexpocruz define a la institución como una plataforma destinada a conectar emprendedores, empresarios y visitantes, y señala que el complejo recibe más de un millón de visitantes al año considerando sus diferentes actividades, además de generar más de 75.000 empleos y reunir más de 3.900 marcas expositoras en sus distintos eventos.

Una feria que también es una plataforma de negocios

El crecimiento de Expocruz se explica, en buena medida, por su capacidad para adaptarse al comportamiento de la economía. Strauss sostiene que una feria no solamente funciona cuando el ciclo económico es favorable. En momentos de expansión puede multiplicar las oportunidades, pero en períodos de dificultades puede convertirse en un espacio para encontrar contactos y negocios que resultan más difíciles de concretar por otras vías.

“Las ferias son aceleradores de la economía y trabajan muy de la mano de todos los sectores”, afirmó.

Los resultados de la versión 2025 ayudan a dimensionar ese papel. La pasada Expocruz recibió alrededor de 500.000 visitantes y las intenciones de negocios superaron los Bs 1.600 millones, incluyendo los resultados de la Rueda de Negocios de Cainco.

Además, la versión 2025 reunió más de 2.200 marcas y 32 delegaciones internacionales, según la Delegación de la Unión Europea en Bolivia.

El predio también cambia

El crecimiento de la demanda ha obligado a la organización a revisar la distribución y la infraestructura del campo ferial.

Strauss reconoce que el predio ha quedado pequeño frente al flujo de visitantes y la cantidad de empresas que buscan participar. Por eso, uno de los ejes de trabajo es la inversión en infraestructura y una mayor sectorización.

El objetivo es concentrar actividades y empresas de acuerdo con sus características. El sector pecuario tendrá espacios más consolidados; el automotriz tendrá una mayor organización y el área internacional continuará fortaleciendo sus pabellones.

La organización también busca distribuir mejor el flujo de visitantes. La idea es evitar que toda la afluencia se concentre en determinadas jornadas y que otros días queden con menor actividad.

Para ello se trabaja en una programación de actividades durante los diez días, especialmente entre las 17:00 y la medianoche, horario en el que opera el predio.

Bolivia frente a nuevos mercados

El aniversario llega, además, en un momento en el que las empresas bolivianas enfrentan mayores dificultades para importar insumos, conseguir divisas y sostener sus operaciones, pero también buscan nuevos mercados y oportunidades de exportación.

En ese escenario, la feria pretende funcionar como un punto de encuentro para sectores que pueden ganar relevancia en los próximos años.

Strauss identifica entre ellos al turismo, el sector agropecuario, la energía y las actividades productivas orientadas a sustituir importaciones. También menciona productos con potencial exportador, como la carne y el café de especialidad.

La transformación también alcanza al sector automotor. La oferta que llega a Bolivia está incorporando con mayor velocidad vehículos híbridos y eléctricos, además de nuevos modelos y marcas.

Así, Expocruz busca reflejar los cambios de la economía. “Las ferias son el reflejo de la actividad económica”, sostiene Strauss, quien considera que el nuevo ciclo económico boliviano, aunque plantea desafíos, también abre oportunidades para quienes sepan identificarlas y desarrollarlas.

El campo y la ciudad, otra vez juntos

Uno de los componentes históricos de Expocruz continúa siendo la actividad pecuaria. Strauss destaca que detrás de los animales que el público observa durante la feria existe un proceso de varias décadas de mejoramiento genético.

La exposición ganadera es, en su opinión, el resultado de entre 30 y 50 años de trabajo sostenido de los productores. Algunos ejemplares incluso han obtenido reconocimientos en competencias internacionales vinculadas a la raza cebú.

Expocruz y Agropecruz constituyen, además, las dos principales oportunidades del año para que el público urbano observe directamente parte de la producción ganadera de Santa Cruz.

El esfuerzo logístico comienza mucho antes de la apertura oficial. Los primeros animales llegan al predio varios días antes del inicio de la feria y los juzgamientos se realizan antes de que se abra el acceso general a los visitantes.

Más que negocios

El modelo de Expocruz tampoco se limita a las empresas y las ruedas de negocios. La música, la gastronomía, las actividades familiares y los espectáculos forman parte de una estrategia para mantener activo el predio durante los diez días.

Strauss considera que esa combinación permite que el visitante llegue en un ambiente más distendido y tenga una mayor predisposición para conocer productos, conversar con empresarios y descubrir nuevas propuestas.

La feria se convierte así en una mezcla de negocios y experiencia. Durante el día se realizan reuniones empresariales y actividades sectoriales; por la noche, el público se concentra en los pabellones y en el escenario principal.

En paralelo, la organización mantiene actividades vinculadas a responsabilidad social. Para esta edición está prevista una participación de UNICEF, incluida una jornada especial relacionada con su telemaratón y el apoyo a programas destinados a la niñez.

El desafío después de los 50

El aniversario no significa solamente celebrar cinco décadas de versiones internacionales. También plantea el desafío de qué debe ser Expocruz en los próximos años.

La institución ha ido ampliando su actividad hacia ferias especializadas y un centro de convenciones que funciona durante todo el año. A ello se suma una mayor presencia internacional de Fexpocruz en organizaciones del sector ferial.

La institución señala que Strauss fue elegido presidente de la Asociación Internacional de Ferias de América (AFIDA) para el período 2026-2028, mientras Fexpocruz también asumió la presidencia del capítulo latinoamericano de la Asociación Mundial de la Industria de Ferias y Exhibiciones (UFI).

Ese posicionamiento permite que el conocimiento acumulado en otros mercados llegue a Bolivia, pero también abre la posibilidad de proyectar la experiencia boliviana hacia el exterior.

Después de 64 años de historia y 50 versiones internacionales, el desafío para Expocruz será mantener esa capacidad de adaptación.

La feria que nació como una pequeña muestra ganadera y casi académica ahora pretende ser una ventana para que Bolivia muestre sus productos, atraiga inversiones, encuentre compradores y conecte a sus emprendedores con el mundo.

La cita será del 18 al 27 de septiembre de 2026. Diez días en los que, como resume Strauss, la organización busca “mostrar lo que somos” y proyectar “lo que podemos ser” como país.



Fuente: El deber 




    

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