Según la Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energía, la reducción progresiva de la producción nacional de gas natural ya genera preocupación por su impacto en distintos sectores
   
La declinación de los campos gasíferos y la falta de nuevas inversiones ponen a Bolivia frente a un escenario inédito: la posibilidad de importar gas natural para cubrir la demanda interna, advirtió Iver Bon Borries, director ejecutivo de la Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energía (CBHE).

El ejecutivo señaló que la reducción progresiva de la producción nacional de gas natural ya genera preocupación por su impacto en distintos sectores estratégicos, desde el abastecimiento de Gas Licuado de Petróleo (GLP) y Gas Natural Vehicular (GNV) hasta la generación eléctrica, cuya matriz depende en gran medida de este recurso.

«¿A qué hacemos referencia cuando hablamos de crisis energética? Estamos hablando de que se tendría que importar gas natural, algo que nunca antes se había pensado, porque fruto de malas decisiones políticas y actividades que han desincentivado la inversión hoy los campos se están declinando», afirmó Bon Borries a Asuntos Centrales.

Según el representante empresarial, la disminución de las reservas y de la producción responde, entre otros factores, a la falta de condiciones que incentiven la exploración y el desarrollo de nuevos proyectos hidrocarburíferos.

Explicó que las empresas del sector no han retomado inversiones significativas debido a la incertidumbre sobre las condiciones de seguridad jurídica y económicas para operar en el país.

Impacto en GLP, GNV y electricidad
Bon Borries alertó que una eventual importación de gas natural tendría efectos en toda la cadena energética nacional, ya que Bolivia también podría verse obligada a comprar en el exterior productos derivados como GLP para el consumo doméstico y gas destinado al parque automotor que utiliza GNV.

«Importar gas natural implicará importar GLP para las garrafas y también importar gas para el GNV», señaló.

El ejecutivo identificó como uno de los principales riesgos el impacto sobre el sistema eléctrico nacional, debido a la alta dependencia de las plantas termoeléctricas que funcionan con gas natural.

«El último dato y uno de los más preocupantes es que la matriz eléctrica depende en un 70% del gas natural en Bolivia. Significa que si el gas natural empieza a acabarse también vamos a tener problemas de desabastecimiento de energía eléctrica», advirtió.

Seguridad energética
Las declaraciones abren nuevamente el debate sobre la necesidad de garantizar el suministro energético del país mediante nuevas inversiones en exploración, diversificación de fuentes de generación y políticas que permitan fortalecer la seguridad energética.

Para el sector privado hidrocarburífero, la recuperación de la producción requiere generar condiciones que permitan atraer capital, ampliar la exploración y revertir la tendencia de declinación de los campos maduros.

La advertencia surge en un contexto en el que Bolivia busca asegurar el abastecimiento interno de combustibles y energía, mientras enfrenta una menor disponibilidad de producción nacional de hidrocarburos.



Fuente: La razon 



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