Durante el III Foro Brasil–Bolivia de Innovación, realizado en Santa Cruz de la Sierra, autoridades y representantes empresariales analizaron alternativas para llevar energía confiable a comunidades aisladas y sectores productivos. La interconexión eléctrica con Brasil, los sistemas solares con baterías y el aprovechamiento de biomasa surgieron como opciones para reducir la dependencia del diésel y abrir nuevas oportunidades de desarrollo regional.
Abner Flores/ENERGÍABolivia., 4 de noviembre de 2026.- La crisis energética boliviana y las dificultades de abastecimiento en regiones alejadas del sistema eléctrico nacional marcaron el debate del panel “Soluciones innovadoras en energía para las necesidades de desarrollo de comunidades aisladas y parques industriales en Sudamérica”, desarrollado este miércoles en el hotel Camino Real de Santa Cruz de la Sierra, en el marco del III Foro Brasil–Bolivia de Innovación, organizado por el Consulado General de Brasil. El encuentro reunió a Gabriela De Paiva, gobernadora de Pando; Rômulo Possamai, de FOCO Energia; Mariel Nascimento, de GOLDEN RIVER; y como moderadora a Vesna Marinkovic, directora de la revista ENERGÍABolivia, quien moderó el intercambio. Los participantes coincidieron en que la integración regional y la incorporación de nuevas tecnologías pueden contribuir a responder a las necesidades energéticas, especialmente en territorios donde extender las redes convencionales resulta costoso y complejo.
Uno de los anuncios destacados fue el avance del proyecto de Conexión del Norte Amazónico de Bolivia, que, según explicó De Paiva, cuenta con un financiamiento de 204 millones de dólares del Banco Interamericano de Desarrollo. La iniciativa contempla conexiones eléctricas entre Acre y Cobija, así como entre Rondônia y Nueva Esperanza, para beneficiar a distintas poblaciones de Pando y regiones cercanas. La autoridad señaló que el desarrollo técnico podría tomar alrededor de dos años debido a las diferencias de frecuencia eléctrica entre Brasil y Bolivia, que requieren equipos reguladores para hacer posible la interconexión. Sin embargo, también advirtió que este proyecto no resolverá por sí solo las necesidades energéticas de la Amazonía: será necesario complementarlo con una matriz diversificada y soluciones adaptadas a las condiciones de cada territorio.
En esa línea, los panelistas plantearon el uso de sistemas híbridos que combinen paneles solares, baterías y generadores a combustibles fósiles como respaldo para emergencias o periodos de baja generación. Possamai destacó el potencial de las microrredes, que permiten abastecer comunidades, poblaciones y empresas sin depender necesariamente de extensas líneas de transmisión. De Paiva, por su parte, sostuvo que la Amazonía boliviana consume alrededor de 166.000 litros de diésel al día y que su abastecimiento representa un costo superior a los 1.000 millones de bolivianos, según las cifras que presentó durante el panel. La gobernadora estimó que los sistemas híbridos podrían reducir en más del 80% el consumo de hidrocarburos en la región, aunque ese resultado dependerá de la implementación y las características de cada proyecto.
Otra alternativa abordada fue la generación de energía a partir de biomasa, aprovechando residuos y recursos disponibles en la región amazónica, como cáscaras de castaña y semillas de asaí y copoazú. De Paiva explicó que existen iniciativas piloto en evaluación para combinar esta fuente con sistemas solares, mientras Mariel Nascimento de la empresa Golden River, destacó la importancia de incorporar tecnologías que permitan reducir los costos energéticos y mejorar la calidad del suministro. Los participantes también vincularon el acceso a electricidad confiable con otros servicios esenciales: una energía estable puede favorecer la conectividad, la educación, la atención en salud y la comercialización digital de productos locales. De esta manera, la innovación energética deja de ser únicamente un asunto de generación eléctrica y se convierte en una condición para ampliar las oportunidades económicas de las comunidades aisladas.
El debate también puso sobre la mesa la necesidad de actualizar el marco normativo boliviano para facilitar inversiones y ampliar las posibilidades de generación distribuida y participación privada. De Paiva consideró urgente contar con una nueva legislación que otorgue seguridad jurídica a los proyectos, mientras Possamai señaló que la experiencia brasileña muestra la importancia de combinar libertad económica con normas técnicas y controles adecuados para evitar problemas de conexión y almacenamiento. El desafío para Bolivia será encontrar un equilibrio entre la regulación estatal, la inversión privada y las necesidades de cada región. La conexión con Brasil, las microrredes y la biomasa ofrecen alternativas concretas, pero su impacto dependerá de que los proyectos se ejecuten, cuenten con financiamiento sostenible y respondan a una planificación energética de largo plazo.
Fuente: Abner Flores/ENERGÍABolivia

Fuente: Abner Flores/ENERGÍABolivia




