Las conclusiones del 4.º Foro Multisectorial “Minería con Igualdad”, organizado por NPM Minerales S.A. este jueves 1 de octubre en La Paz, plantean que la participación femenina debe trascender el acceso al empleo y alcanzar los espacios de decisión. El reto se conecta con una agenda más amplia: formalizar la actividad minera, fortalecer la seguridad jurídica y garantizar que la explotación de los recursos naturales contribuya al desarrollo sostenible de Bolivia.

Abner Flores/ENERGÍABolivia,  Santa Cruz, 1 de octubre de 2026.- En el cierre del 4.º Foro Multisectorial “Minería con Igualdad”, Ivar Villarroel, asesor técnico de equidad de género de la Sociedad Alemana para la Cooperación Internacional, situó la igualdad como una herramienta para reducir la pobreza y mejorar la calidad de las políticas públicas, las empresas y las instituciones. Su reflexión introduce una cuestión económica de fondo: en un país donde la minería tiene un papel relevante en las exportaciones y en la generación de recursos para el Estado y los territorios, la manera en que se organiza la actividad también influye en quiénes acceden a sus oportunidades. Por ello, el desafío no consiste únicamente en incorporar mujeres a las operaciones, sino en abrirles espacios efectivos para decidir y transformar el sector.

Las intervenciones de Nathalie Rimmelin, Lina Beatriz Franco, Rebeca Illescas, Ana María Aranibar y la diputada Cecilia Requena aportaron perspectivas regionales sobre redes profesionales, políticas públicas, liderazgo y barreras culturales, educativas y sociales. Villarroel también recogió una advertencia sobre la informalidad minera y el cumplimiento de las normas, factores que dificultan consolidar condiciones laborales y productivas sostenibles.

NUEVO CÓDIGO MINERO

Esta discusión coincide con una agenda institucional en marcha: la CEPAL, la Cooperación Alemana y el Ministerio de Minería trabajaron en 2025 en una hoja de ruta para promover la equidad de género en el sector, mientras que el Gobierno impulsa en 2026 el diálogo para construir un nuevo Código Minero. El desafío es pasar de los lineamientos y los compromisos a reglas aplicables, fiscalización y oportunidades concretas.

La conclusión adquiere mayor dimensión en una economía que necesita inversiones productivas, empleo y una gestión más sostenible de sus recursos naturales. En minería, los proyectos requieren horizontes largos, previsibilidad normativa y coordinación entre el Estado, las empresas y la sociedad civil; en hidrocarburos y energía, el Gobierno también ha planteado reformas legales para atraer capital, enfrentar la dependencia de combustibles importados y diversificar la matriz energética. Aunque cada sector tiene sus propias condiciones, comparten una cuestión central: la transformación productiva no depende solo de cuánto se extrae o cuánto se invierte, sino también de la calidad de las instituciones y de la participación de las personas en sus beneficios y decisiones. El mensaje final del foro apunta, así, a que la igualdad deje de ser un componente accesorio y se incorpore como criterio verificable de la política minera boliviana.



Fuente: Abner Flores/ENERGÍABolivia




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